EL FACTOR HUMANO. FOTOGRAFÍA URBANA CON #OtraMirada.

¡Bienvenid@s!

El factor humano es desde hace tiempo, un elemento imprescindible en cualquiera de mis fotografías. Y todavía adquiere mayor importancia si hablamos de fotografía urbana.

En ocasiones, cuando uno comienza en el  mundo de la fotografía, se busca capturar la belleza del lugar. Sin que haya ninguna persona porque la idea de paisaje normalmente, implica un escenario “sin nadie que estorbe”.

Sin embargo, yo que he estado mucho tiempo realizando únicamente paisajes, no podía dejar de incluir un factor tan importante como el humano. Pero quizás no directamente haciendo retratos en la calle o “robados” de la calle, sino intentar incluirla de una forma más original y menos común.

En uno de mis lugares de culto, como es la ciudad de Madrid, intenté una forma distinta de contar la historia de una nueva visita por la gran ciudad. Tal vez pensarás que esto no supone un gran desafío y que cualquiera puede hacer fotos así en Madrid.

El factor humano y mi interpretación del paisaje urbano.

Pero estamos hablando de interpretación, de juntar todas las herramientas del lenguaje visual y del oficio fotográfico para movilizar la emoción. En mi caso necesitaba un enfoque distinto que no estuviera tan trillado, o si lo estaba, intentar sacar algo diferente a lo que todo el mundo hace.

Es por eso que quise utilizar en algunas ocasiones una larga exposición diurna. Lo cual no fue nada fácil de hacer, aunque utilizase los parámetros más bajos posibles de mi cámara (f/22, ISO 50). La larga exposición se caracteriza por tener un tiempo de exposición prolongado. Por lo tanto, la velocidad de obturación está por debajo de lo que normalmente nuestro pulso nos permite aguantar sin movernos… Por lo que va ser imprescindible utilizar un trípode.

Todo este rollo, nos lleva una conclusión de que las cámaras trabajan con la luz. Y es tan malo la falta de la misma como el exceso de la materia prima por excelencia.

Por eso, mucha gente que se dedica a éste tipo de fotografía, lo que hace es acoplar a la lente un filtro de densidad neutra. Del cual ya hablaremos más adelante.

También opté no sólo por mostrar el factor humano en movimiento, sino también en las salidas más características de metro y pasos de cebra, entre otros.

A mi modo de entender éstas fotografías, el desafío está en conseguir alinear las herramientas con las que intentamos expresarnos. La mejor expresión de lo que pensamos y sentimos ante un desafío será cuando decidamos tomar el riesgo para conseguir conmover. No sólo a mí mismo, sino también al espectador, de una manera mucha más profunda.

Al poco rato de mi salida, me sorprendió la lluvia. Así que utilizar un cielo amenazante, me ayudó mucho para completar mi escena. Y dejar también a un lado el típico cielo azul. Las nubes ayudan tanto a difuminar la luz como a crear un gran interés en los paisajes. Pero a mí me sigue obsesionando dar sentido al paisaje incluyendo de nuevo el factor humano.

El factor humano, también en Teruel.

Trabajar en una gran ciudad como Madrid es fácil. Tienes una gran cantidad de todo lo que puedas imaginar y más a tu disposición.

Pero como ya sabes, yo vivo en Teruel. Y a pesar de tener que trabajar tras las miradas incomprendidas de la gente, siempre intento extrapolar aquí mis locuras.

 

Plantar el trípode en medio de una calle céntrica en mi ciudad, es ser el centro de atención. Es algo que no se ve habitualmente. Y que mucha gente decide que el trípode es esa herramienta que se utiliza cuando te vas al campo.

Es un lugar en el que tomar un camino diferente te puede llevar a exponerte y ser el centro de todas las críticas. Pero sinceramente en un mundo sobre saturado de imágenes, buscar una visión propia, es cuanto menos, significativo de creatividad.

Conclusión.

En mi caso, coincido con el pintor Robert Henri, cuando sugiere que los pintores “pintan el espíritu del vuelo del pájaro en lugar de sus plumas”. Porque el mundo está lleno de “esfuerzos a medias” en los que no requieren la valentía de arriesgar. Por culpa de la la ambigüedad o el mal entendido.

Nuestras imágenes deben tener carácter y ser un reflejo de nuestro pensamiento creativo. Hay que atreverse a decir “así es como lo veo, esto es lo que siento”, porque podemos hacerlo mucho mejor. Cuando conseguimos emocionarnos y encontrar la verdadera expresión, es cuando finalmente estamos cerca de ser más creativos y transmitir ese mensaje a nuestras fotos.

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— Posted on 13 mayo, 2018 at 5:32 pm

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